Producto 11. Publicación metacognitiva.
Adriana Pérez de la Cruz*
En la educación, la metacognición se conceptualiza como la capacidad que tenemos para identificar los procesos de la construcción de un saber. Favell en sus aportaciones señala que la metacognición implica el conocimiento de la propia actividad del pensamiento y el control sobre la misma. Es decir, conocer, controlar y reconstruir la manera en cómo se adquirió un conocimiento; así como valorar los resultados obtenidos en función de dicho proceso.
La metacognición desempeña un papel importante en los procesos de enseñanza y aprendizaje de la Historia (y demás asignaturas). Recurrir a la utilización de estrategias que promueven la adquisición de un saber puede favorecer las experiencias metacognitivas. Por ejemplo, al poner en práctica una secuencia de actividades sobre un tema de Historia y favorecer la exposición de comentarios, investigaciones, escenificaciones o explicar lo más importante que aprendieron, los estudiantes pueden tener la impresión o sensación de haber aprendido o no un tema determinado; pueden recordar más fácil una información que otra, así como las formas o estrategias que utilizaron para adquirir dicho saber y determinar cuál resulta más eficiente para ellos.
Es por eso que favorecer la metacognición en los estudiantes permite que ellos aprecien los procesos encaminados hacia la construcción de nuevos saberes, valorar y evaluar el trayecto seguido durante su edificación, a fin de detectar posibles fallas para proponer, mejorar, diseñar y aplicar nuevas vías para la adquisición de saberes. En este planteamiento los docentes asumimos un nuevo rol, el de guía u orientador en el trazo de nuevas rutas hacia la construcción de conocimientos, favoreciendo que los estudiantes vayan conociendo las maneras más eficientes en las que pueden aprender y sean capaces de recurrir a ellas en diversos momentos para aprender.
Si los maestros y los estudiantes no ponemos en práctica la metacognición dentro de los procesos de enseñanza y aprendizaje, muy difícilmente se identificarán las estrategias de que disponen para aprender y regular ese aprendizaje. En el caso de los alumnos, es poco probable que logre desplegarlas ante las demandas de una situación determinada en Historia u otra asignatura. Es por esa razón que en toda organización didáctica, los maestros debemos tener presente la importancia de que el alumno conozca qué aprende, cómo aprende, cuándo lo aprende, qué relevancia tiene para él, cuáles son sus principales obstáculos a los que se enfrenta en el momento de aprender y sea capaz de diseñar nuevos caminos para construcción de saberes que le permitan tener conciencia de cómo aprendió.
No hay comentarios:
Publicar un comentario